
“Estudio comparativo del grado de fijación entre una población de enfermos por morbosidad obsesiva compulsiva y una población sana usada como grupo piloto”
Hay detalles en la vida cotidiana de la oposición que para un psicólogo o incluso para un sociólogo, debería constituirse en una rica beta de dónde extraer insumos para una seria investigación o por lo menos pertrechos afines para alimentar varias tesis doctorales.
Me refiero al problema de la morbosidad en forma de fijación obsesiva compulsiva que muestran ciertas personas de la oposición. ¿De qué se trata esto?. Esto es serio, veamos. Así como el mercado capitalista crea furibundos consumidores obsesivos-compulsivos, deseosos cada vez más en satisfacer necesidades ficticias, creadas o inducidas, los enemigos de Chávez han pro-creado esta especie de seres obsesivos.
Se trata de un tipo de sujeto opositor que siente una especial atracción o una notable excitación gozosa inducida por el placer que le da lo asqueroso, lo repugnante o lo desagradable, el gusto por lo cruel, por lo prohibido o por lo considerado inmoral o anti-ético.
Toda esa elocuente morbosidad configura un cuadro de narcosis que les es casi natural. Esa falta de moralidad ética o de total falta de licitud en sus acciones, los lleva a que, a pesar de estar informados y conscientes de una situación dada, sin embargo, por el mismo estado de narcosis o de disfrute por lo asqueroso, por lo que contenga alguna naturaleza dañina o desagradable, la siguen negando o siguen repitiendo o disfrutando con la mentira con un placer explícitamente morboso.
Por ejemplo, es sorprendente al menos para mí, el placer morboso que muestran algunos personeros de la oposición -sin importar si se es un vendedor de chicha, un profesor universitario o un limosnero-, en jugar con la palabras PUS, TROCHA, CIERRE, ELEVADO, etc
Fijemos nuestra atención en la palabra PUS. Llamar así al nuevo partido socialista unido de Venezuela es una directriz que les dimana de su naturaleza dañina o perjudicial que pareciera que les viene de lo mas interno del hipogastrio. Ellos piensan que esa denominación sibilina con la que quieren enmascarar su desprecio hacia el común de las gentes, no es interpretada por el pueblo llano como un esquema de odio y de un desprecio de parte de la oposición hacia el pueblo por estar logrando éste su liberación. Si el PSUV es un pus, queda fácilmente deducible que quien estuviere allí es un vulgar gusano, una infección o al menos una enfermedad con unos microbios o unas bacterias. O sea, eso es lo que ellos piensan que el pueblo militante del PSUV es. He ahí el gusto por lo asqueroso, el gusto de unos pusilánimes neuróticos por lo desagradable, por el pus pues.
Con aquel disfrute por lo asqueroso y por lo despreciable, ellos quieren estigmatizar al común de las gentes, como si ellos fueran algo de un muy especial interés paradigmático. Algo así como si fueran, unos exquisitos sibaritas ilustrados, cuando en realidad lo que suelen ser por naturaleza, es una parranda de sicofantes de la política. Como dice el vulgo: unos garbanzos manchados que dentro de la sopa política destacan por su mal sabor y por su peor olor moral y ético.
Cuando para todo el común de los cuerdos es sabido, que el partido socialista nunca ha pretendido ser UNICO y que muy por el contrario es un Partido socialista UNIDO de Venezuela –PSUV-, léase bien, “UNIDO”, para aquellos sicóticos de la oposición es y será siempre el Partido único socialista, no solo por lo de único, sino por lo de PUS. He ahí, ese jugueteo enfermizo con lo asqueroso, con la palabra PUS.
Para muchos, la vía alterna, muy a pesar de tratarse de un desvío temporal mientras se termina el nuevo viaducto, su psicosis aprehensiva les dicta que es una autopista y que por serlo, y porque todo lo que les suene a Chávez es mal hecho, entonces es una TROCHA y dele con la trocha.
Cuantos desvíos de tierrita llana y común no hay en la vía panamericana. ¿¡A quién se le ocurre decir que es una trocha del gobierno!?. Se necesita estar demente para ello. Su problema de fijación es que les suena graciosa la palabra trocha y trocha les será para siempre. La palabra trocha es enfermiza y desprecia los actos del gobierno y desprecia al pueblo. Por la trocha llegan los colombianos indocumentados a Venezuela, el narcotráfico, los burros, la guerrilla anda por trochas etc., o sea otra forma de menospreciar. He ahí la naturaleza dañina de la palabra y el gusto morboso de la oposición por ella.
Ahora resulta que para la oposición no existe NUEVO VIADUCTO. Nuevamente esta gente dice que se trata de un ELEVADO y no de una magnificente obra de ingeniería venezolana. Chávez se les ha convertido en un problema de narcosis- sicótica que los hace ver grifos por todos lados. Elevado es un puentecito improvisado de tierra -léase todo mal hecho- que le hacen en las fincas a los caballos o mejor dicho a los burros o a las vacas para que suban al camión vía el matadero. ¿Se dan cuenta del trasfondo, la presencia del gusto por lo dañino, por el insulto?
La otra fijación compulsiva a la que hacía referencia, es a la del sueño que muchos albergan como un tesoro invaluable de vivir en una tienda de esas que traen cuanta estupidez importada viene de Asia: Todo a mil, o como dirían los homólogos ingleses: POUNDLANDIA: un mundo para comprar todo a un pound, pues.
Es el sueño de aquel deslumbrado que se metió un día a “NEXT” y desde entonces babea cada vez que entra a cualquier ínfima bodeguita, para salir ridículamente lleno de garambainas. Desde ese día se convirtió en un ser alienado, obsesionado por una vida llena de necesidades que no tiene, placeres ilusorios creadas por una madeja de comerciales de televisión, militante consumado del lema aquel “compre bueno, bonito y barato, satisfacción garantizada o se le devolverá el dinero”.
Para ese pobre ser no existe desarrollo social, ni humano ni existe el desarrollo espiritual de la población, no hay cifras estadísticas de número de médicos por habitante, ni índice de nacimientos vivos, ni índices de logros deportivos. Para ese pobre ser no hay nada que valga la pena en la escala de sus valores de necesidades ficticias insatisfechas. Nada que no tenga que ver con carritos a control remoto o afeitadoras de los pelitos de ya ustedes saben donde importa.
El cese de la concesión a RCTV es otro caso digno de estudio. Resulta que ahora si un millonario disfruta de un bien de la nación durante 53 años, eso debe ser así “siempre por siempre”. No hay posibilidad de recuperación de un medio radiotelevisivo que es de todos. Entonces si se recupera un canal vía la extinción de la concesión que Pérez Jiménez le dio a un amigo, es un CIERRE, no un cese de la concesión. Ellos saben perfectamente que el cierre solo lo decide el dueño. De hecho, dicho canal sale por donde sus amigos del country se los permiten. Antes RCTV salía por Caracol Internacional TV de Colombia, ahora lo hacen por Globovision. ¡Y eso que es un CIERRE!. La palabra CIERRE invoca inherentemente la palabra BOCA (cierre la boca) y de ésta a la palabra EXPRESIÓN. O sea, se cercenó la expresión y por ello la LIBERTAD (la libertad de expresión). He allí el gusto por la mentira, por lo asqueroso, por lo inmoral.
Ellos creen ofender a los revolucionarios con aquello de que el jefe habla y los demás CALLAN. Pero en realidad padecen de una enfermedad sicológica que desde lo más profundo de su inconsciente les dice que Chávez es un genio, que Chávez es el único que se le ocurre cosas exitosas y que los demás lo siguen, algo así como un líder enciclopédico que nunca consulta, pero que los lleva “cueriados” en todo lo que se propone. Valga decir que hasta la fecha la oposición no ha visto luz y eso que han tenido dinero para hacer y deshacer. Es tanto el problema de fijación emocional con el líder que el común de la gente no existe. Es algo realmente enfermizo que les brota con cada palabra. La palabra CALLAR invoca la palabra esclavitud, represión. ¡He ahí el gusto por la infamia, por el desprecio¡
Cuando dejemos de medir el desarrollo económico como el crecimiento económico de las empresas de unos pocos y dado por la cantidad de dinero que tengan sus dueños que se resume a unos pocos, mientras muchos, la gran mayoría, tengan solo el mísero derecho a comprar basura innecesaria. Con la contradicción inherente de que aquellos no serían ricos sin el trabajo de estos últimos.
Cuando los patrones estadísticos midan el grado de desarrollo de un pueblo no por la cantidad de dinero que tengan unos pocos dueños de empresas sino porque el común de sus ciudadanos, como seres humanos desarrollados, tengan sus necesidades de salud, alimentación y educación para la vida satisfechas, podremos entonces hablar de desarrollo económico. Por poner un ejemplo arbitrario, cuando los ciudadanos de un país dominen en un sentido amplio mas de un idioma humano, mas de un idioma artificial y sepan contar por lo menos en tres sistemas numéricos básicos distintos al propio, ello sería considerado como una medida de su intelectualidad. Ello a su vez, será una pequeña muestra del grado de desarrollo humano logrado. Solo y solo entonces estos enfermitos compulsivos desaparecerán como una consecuencia lógica del mismo desarrollo. Mientras tanto, tendremos unas fichas de la oposición que como drogadictos hablan y escriben para mantener sus compañeritos de drogas sumidos en su mundo de oscura narcosis.
José Valera-Pérez
